El ex vicepresidente Julio César Franco venció fácilmente hoy las internas del Partido Liberal de Paraguay y se convirtió en candidato oficial de la oposición para las elecciones generales del 27 de abril, informaron voceros del Tribunal Electoral Partidario (TEP).
Con un ausentismo del 50% aproximadamente de los poco más de 600 mil electores, Franco obtuvo 50% de los votos contra 30% de Luis Wagner, su oponente más inmediato.
Franco, conocido popularmente como Yoyito , había renunciado el 16 de octubre a la vicepresidencia para embarcarse en la carrera por la jefatura del Estado.
El líder liberal basó su campaña en la posibilidad de una futura alianza con el partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace) para las próximas elecciones y la reivindicación de su proscripto líder, el ex general Lino Oviedo, refugiado en Brasil.
Si bien Oviedo inscribió su nombre para competir en las primarias de Unace programadas para el 18 de enero, la Corte Suprema emitió una resolución el pasado viernes en la que ratifica que sigue proscripto.
De aliarse con Unace, Franco podría derrotar incluso a Nicanor Duarte, el precandidato más fuerte del Partido Colorado oficialista, según varias encuestas publicadas en las últimas semana por la prensa de Paraguay.
Duarte debe enfrentar en las internas coloradas, el próximo domingo, al presidente del conocido club de fútbol Olimpia, Osvaldo Domínguez, en una disputa que promete ser reñida.
Oviedo tiene prohibido hacer política en Paraguay donde el Gobierno lo persigue por una condena a 10 años de cárcel que le aplicó una corte marcial en 1998 por una intentona golpista contra su enemigo político, el ex presidente Juan Carlos Wasmosy (1993-98), una causa en la que la justicia ordinaria lo había absuelto previamente.
Esa condena le impidió a Oviedo participar en la carrera presidencial de ese año en la elección presidencial de ese año, que ganó su ahijado político Raúl Cubas, quien tuvo que renunciar envuelto en el escándalo provocado por el asesinato de su vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999.
El Gobierno también acusó a Oviedo como autor intelectual de la muerte de Argaña y solicitó su extradición a Brasil cuyo Tribunal Supremo la negó considerando que se trataba de una persecución política.