Al menos tres personas murieron y más de 20 resultaron heridas el viernes, cuando desconocidos abrieron fuego contra un grupo de manifestantes opositores al gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Los hechos se produjeron en la Plaza Francia, del barrio de Altamira del este de Caracas, donde un grupo de militares opositores a Chávez ha permanecido en desobediencia desde hace siete semanas para presionar al gobernante a que renuncie.
"Hasta el momento hay tres fallecidos", dijo a periodistas Leopoldo López, alcalde del municipio Chacao de Caracas. Agregó que los heridos por las balas superan las 20 personas.
Un médico de un hospital cercano dijo que una de las víctimas era una adolescente de entre 16 y 17 años.
Cientos de manifestantes que diariamente acuden a la plaza con pancartas y banderas de Venezuela a apoyar a los militares rebeldes se arrojaron al suelo cuando escucharon los disparos, mientras decenas de oficiales de la policía corrían con sus armas desenfundadas en medio de la confusión.
"Nos dispararon a mansalva, por sorpresa, todo el mundo se desesperó", dijo José Alemán, un ejecutivo de 62 años que se arrojó al piso detrás de un denso seto de la plaza.
No estuvo claro de inmediato quién realizó los disparos, pero imágenes de la televisión mostraron que al menos una persona había sido capturada por la policía.
Algunos de los militares disidentes responsabilizaron al gobierno de Chávez por los hechos.
Pero, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, condenó inmediatamente los acontecimientos y dijo que espera que no sean el principio de "una escalada de violencia que uno sabe cuando empieza pero nunca cuando termina".
El paro cívico en Venezuela, que está afectando seriamente a su vital industria petrolera, intensificó hoy las presiones de los opositores al presidente para que renuncie y llame a comicios inmediatos en el quinto exportador mundial de crudo.
La protesta completó el viernes su quinto día y fue extendida un día más por sus organizadores, entre quienes se incluyen líderes empresariales, sindicales y partidos políticos que culpan a Chávez de destrozar el país política y económicamente.
Paro a su sexto día
El paro para presionar a Chávez a aceptar un referendo consultivo sobre su renuncia inmediata, previsto para febrero del 2003, y elecciones anticipadas cobró fuerza en el sector petrolero mientras la perdió en los comercios e industrias.
"El paro cívico nacional activo continúa, ahora con más fuerza que nunca con al aporte de los trabajadores petroleros, de la Marina Mercante, del transporte pesado y con más industrias, más comercios, más educadores, más vecinos, en fin más pueblo", dijo el presidente de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega.
"El paro cívico nacional pica y se extiende", agregó sin precisar por cuánto tiempo más durará la protesta.
La extensión del paro, que obligó a PDVSA a declarar la causa de fuerza mayor una figura legal para protegerse de ser demandada por sus clientes ante un eventual incumplimiento de suministros podría poner en serios aprietos a Chávez. Venezuela es miembro de la OPEP y tercer suplidor de crudo de Estados Unidos.
Mientras el oficialismo denunció un sabotaje contra PDVSA, los opositores celebraban que sus trabajadores se sumaran al paro en demanda de una salida electoral a la profunda crisis política, intensificada desde el breve derrocamiento de Chávez en abril que también fue precedido por un conflicto en PDVSA.
Rafael Alfonzo, un opositor que forma parte de un grupo de seis que negocia con el oficialismo una solución electoral auspiciada por la OEA , dijo que "todos los venezolanos nos sentimos muy honrados de todos aquellos que en la industria petrolera están tomando las acciones que están tomando".
Agregó, en posteriores declaraciones a Reuters, que "si el presidente anuncia una fecha en el primer trimestre del próximo año para elecciones nacionales, todo vuelve a la normalidad".
Su posición fue compartida por Juan Fernández, un gerente rebelde de PDVSA, quien afirmó que "lo único que pedimos es la salida electoral y democrática. La respuesta tiene que ser urgente (...) Van cinco días de paro y no hay respuesta".
Trancada negociación auspiciada por la OEA
Chávez, quien asumió la presidencia en febrero de 1999 tras ganar en unas elecciones por amplia mayoría, ha dicho que no renunciará aún si perdiera en un referendo consultivo. Sostiene que sólo dimitiría si es derrotado en un referendo revocatorio que debe esperar hasta agosto del 2003, a mitad de su mandato.
Aunque la OEA tenía el viernes la esperanza de sentar a ambos bandos, la radicalización de las posiciones frente al paro petrolero alejaron esa posibilidad. El oficialismo ha dicho que mientras persista el paro, que ha calificado de "fracasado" y "golpista", no se sentará a la mesa de diálogo.
Nicolás Maduro, diputado oficialista, declaró que Gaviria trata de que la mesa vuelva al camino del entendimiento "a pesar del trancazo (golpe) que le metió la oposición con este llamado a paro y todo este saboteo a la industria petrolera".
Chávez ordenó ayer reforzar el patrullaje militar en las instalaciones petroleras y la intervención, si fuera necesario, de buques cisternas cuyos tripulantes adhieran al paro. Sin embargo, la medida no ha sido ejecutada hasta ahora en varios buques que fueron fondeados.
Seis importantes puertos petroleros los cuatro del estratégicos Lago de Maracaibo, así como Amuay-Cardón y Puerto La Cruz detuvieron el jueves los cargamentos de crudo, dijeron operadores, a pesar de que el gobierno lo negó.
La actividad de procesamiento en las plantas de Amuay-Cardón, el mayor complejo refinador del hemisferio occidental con una capacidad de 940.000 bpd, se redujo al mínimo desde el jueves por una disminución de los suministros de gas natural del área del Lago de Maracaibo.La producción de crudo en el oriente de Venezuela también se redujo porque llegó al tope la capacidad de almacenamiento.
El paro ha encendido la preocupación internacional. Estados Unidos dijo hoy que estaba monitoreando el desarrollo del paro, pero declinó comentar sobre como la declaratoria de fuerza mayor de PDVSA afectaría al mercado.
En Brasilia, donde el viernes se reunieron los presidentes del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- junto con Bolivia y Chile, fuentes diplomáticas plantearon la posibilidad de convocar a una reunión de cancilleres de la OEA para intentar impulsar la normalización democrática en Venezuela.
Reuters