Unos 1.000 empleados bancarios quedarán sin trabajo en Uruguay una vez que se concrete la fusión de tres de los cuatro bancos suspendidos desde el 30 de julio pasado, reconoció hoy el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry.
El ministro concurrió al Parlamento para reunirse con legisladores de todos los partidos y delinear el programa del gobierno para solucionar el próximo desempleo de los bancarios.
Según Atchugarry, el Ejecutivo aportará anualmente unos 108 millones de pesos (unos cuatro millones de dólares) para un "fondo de desempleo", al que se sumará un 4,5 por ciento de aumento en el aporte a la seguridad social del sector, que realizan los bancos en Uruguay.
El nueva entidad financiera que impulsa el gobierno, con apoyo de organismos internacionales y capitalización con parte de los depósitos de los ahorradores, surgirá de las "carteras buenas" de los bancos Montevideo, Caja Obrera y Comercial.
El cuarto banco suspendido, el de Crédito, obtendrá fondos para su normal funcionamiento del hasta ahora accionista minoritario, el grupo del reverendo surcoreano Moon.
El proyecto de ley para los desempleados aún no ha sido enviado por el gobierno al Parlamento, por lo que Atchugarry se limitó a anticipar la idea a los legisladores, que deberán discutir el asunto.
Atchugarry defendió un seguro de desempleo para los bancarios por considerar que ese sector no cuenta hasta ahora con ese beneficio y entendió que mediante una nueva ley se emparejará al grupo con el resto de los trabajadores.
Los bancarios tienen un sistema de seguridad social paraestatal sostenido por medio de la Caja de Jubilaciones Bancarias, con aportaciones de las empresas financieras y de los propios trabajadores.
Los ingresos de la Caja se reforzarán en un 4,5 por ciento con fondos que aportarán las empresas financieras en la misma proporción de lo que tributan los trabajadores.
EFE