JORGE SAVIA
A la hora de juego, después de un intenso trajinar en medio del cual se repartieron la propiedad de la pelota, la cancha, y las llegadas profundas hasta el arco contrario en lapsos y cantidades prácticamente similares, dio la sensación de que cada uno por su lado, sin dejar de atacar, sin bajar los brazos, hubiese resuelto laudar el empate.
A saber: por la tendinitis que viene arrastrando Da Silva desde hace rato, Danubio debió renunciar al inteligente aporte del gran estratega de su ataque. Y resulta archiconocido que, clarividente, penetrante, "Polillita" es el alma del cuadro. Que casi no llegó más de ahí en adelante. Y Nacional, que un rato después cambiaría un delantero por otro al excluir a Webo para darle entrada a Peralta, en ese mismo momento sacó a Cassiano, que había sido uno de los ideólogos de sus mejores ráfagas ofensivas de la primera etapa, para poner a Julio Rodríguez, que es un volante polivalente, de buen manejo, de buena dinámica, pero que principalmente le dió mayor capacidad de contención —y reducción de espacios— en la mediacancha.
Si así estaban a los 15’ de la segunda parte, fácil es imaginarse cómo estarían cuando, entrando a los descuentos, Peralta ejecutó una falta con pierna cambiada, desde la derecha de su ataque, y el centro combado, pero suave, se escurrió entre las manos como si fuera agua. Si tanto había bregado Danubio por jugar en su casa, sería por algo; de modo que, por esa misma razón, Nacional tenía sobrados motivos para "saltar en una pata" con la igualdad conseguida de visitante.
Al fin y al cabo, estaba bien el empate. Entrando y triangulando por la derecha, con subidas, desenganches, paredes y hasta triangulaciones cortas y largas entre Méndez, Del Campo y, sobre todo Cassiano, que era el que diagramaba casi todos los ataques, Nacional sorprendió durante los 20’ iniciales jugando "a lo Danubio", por abajo, aunque también ganó por arriba en forma constante, fundamentalmente a través del "Chengue" Morales, que incluso llegó a estrellar un cabezazo en el travesaño. Y Danubio, que en ese lapso había querido llegar de contragolpe, con envíos largos para Perrone y Biaggio, dio vuelta la taba, entrando también por la derecha, con las progresiones de Anchén, los pases del "Polillita" y los piques de Perrone y los desbordes de Biaggio en los 15’ finales de esa primera parte.
La diferencia estuvo en que, mientras los dos desperdiciaron ocasiones claras, la superior capacidad ofensiva que terminó exponiendo el local, hizo que Munúa salvara a su arco en varias oportunidades, por lo que no extrañó que a poco de empezar el complemento, entrando una vez más por la derecha, Biaggio pusiera a Danubio en ventaja.
A partir de ahí, entonces, entró a tallar la verdadera diferencia entre un chico y un grande. Que no es la que muchos creen, de que el chico se apichona en las instancias trascendentales. La clave, en paradas como la de ayer de tarde, está en tener —o no tener— jugadores "importantes" en puestos "importantes". Fue el caso del "Palillo" Vanzini, que no sólo gravitó un disparate después de unos cuantos partidos en los que había jugado por debajo de sus posibilidades, sino que también metió el gol del empate, ante la primera falla grosera de la defensa contraria, cuando Nacional no era más que su adversario. Y también el caso del "Chengue" Morales, que se cansó de ganar de arriba como hacía tiempo no ganaba. Justo ayer. En la primera final del "Uruguayo", en la que por contrapartida, con el arco y el fondo custodiados en su mayoría por muchachos de la casa, que vinieron de abajo, tuvo la desgracia de que a su arquero se le fuera la pelota del segundo gol rival entre las manos. La diferencia vale media Copa. Y puede llegar a valer un campeonato.
Con destrozos, sin detenidos
n Según informaron oficiales de la Seccional 16a., no hubo detenidos luego de la primera final disputada ayer en Jardines del Hipódromo entre Danubio y Nacional.
Sin embargo, las fuentes policiales confirmaron que sí hubo "destrozos" de una vidriera sita en Génova y Camino Maldonado. Los revoltosos que se dieron a la fuga están plenamente identificados, aunque no se sabe a ciencia cierta de qué equipo eran hinchas.
"Seguimos investigando para averiguar con la gente de la zona que atestiguó los incidentes", dijo el vocero de la comisaría.