Los pescadores de esta zona gallega se apresuraron hoy a contener, por segundo día consecutivo, la marea negra que amenaza sus viveros de mariscos, mientras que el combustible vertido por el cisterna Prestige amenaza ahora un parque nacional marítimo.
Vientos racheados del norte empujan el combustible hacia el sur de la costa gallega.
Las autoridades regionales confirmaron que parte del derrame entró en las rías de Vigo y Pontevedra, poniendo en peligro las islas Cíes, declaradas parque nacional en 1980 y que cuentan con importantes colonias de gaviotas y otras aves marinas, que frecuentan su litoral en la época de cría.
"Esta madrugada detectamos varias manchas de combustible a la entrada de la ría de Vigo, y en zonas como las Islas Cíes" , indicó Julio Alonso, presidente de la Asociación de Pescadores de Vigo. "Nos tememos lo peor" .
Radio Nacional de España informó que el gobierno envió especialistas a la zona para valuar los daños ecológicos.
Por segundo día, unos 5.000 pecadores utilizaron redes y rollos de plástico, recipientes de basura y sus manos con guantes de goma para retirarel diesel aglomerado por el frío de las Rías Bajas, donde abundan los viveros de mejillones, ostras y otros mariscos, una industria que genera 300 millones de dólares al año.
El cisterna monocasco Prestige sufrió una vía de agua por debajo de la línea de flotación el 13 de noviembre, y el barco se partió en dos y hundió seis días después cuando era remolcado mar afuera, pero no sin haber derramado antes parte de sus 77.000 toneladas de combustible diesel que cargaba en sus bodegas.
El gobierno español sostiene que en total el buque podría haber derramado 17.000 toneladas. Las autoridades agregaron que unas 7.000 toneladas fueron recuperadas en alta mar por siete barcos especializados europeos, y que otras 2.700 fueron recogidas en las playas gallegas por los equipos de limpieza.
El derrame contaminó unas 17 playas en Galicia, matando o hiriendo miles de aves marinas, grandes cantidades de pescado y varios delfines.
El martes por la tarde, las autoridades extendieron la prohibición de pescar y la recogida de mariscos en 914 kilómetros de costa gallega, desde la ladea pescadora de Cedeira, en el norte, a La Guardia en el sur, junto a la frontera con Portugal. AP