ROSARIO TOURIñO
Por primera vez, la Dirección Nacional de Tecnología Nuclear (Dinaten) posee un inventario completo de las fuentes radiactivas que están en uso en el país. Esto posibilita que el organismo, que depende del Ministerio de Industria, esté en mejores condiciones de rastrear la ubicación y en manos de quién está la mayoría de las fuentes médicas, odontológicas, industriales y de control en el país.
"La dirección tenía un registro para nada actualizado, por lo cual en la ley del presupuesto se autorizaron unos fondos para realizar un relevamiento total", explicó Daniel Turcatti, titular de la Dinaten.
Como adelantara El País (31/ 12/01), el relevamiento comenzó a realizarse a fines del año pasado. Hoy, si bien Turcatti aclaró que todo registro es "dinámico", los técnicos de Dinaten creen que en algunos casos incluso han llegado al 100% de las fuentes.
Si bien la dirección tenía antes de conformar su actual base de datos el total de los equipos de radioterapia relevados, los técnicos tenían algunas dudas con el número de rayos X médicos. "Pero, en especial, teníamos severas lagunas en cuanto a los equipos de rayos x odontológicos", reconoció Turcatti. El trabajo confirmó esa realidad, porque la Dinaten no registró a muchos más equipos médicos de los que tenía identificados, pero sí a un impresionante número de aparatos utilizados por los dentistas. "Registramos casi 800 equipos odontológicos en más de 740 instituciones", recalcó Walter Cabral, director del departamento de Regulación y Licenciamiento. (ver nota aparte)
Sin embargo, Turcatti tiene la percepción de que no respondió a la consulta el 100% de los odontólogos: "quizás existe algún temor a una inspección, cuando el estar registrados es una tranquilidad para ellos y para el paciente".
Para recabar los datos, la Dinaten envió 7000 cartas con formularios a instituciones médicas, consultorios y clínicas privadas. Los datos de cada instalación, que incluyen los nombres de los responsables de cada fuente, fueron incluidos en un software que la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) difundió con éxito en Cuba.
VACIOS CUBIERTOS. En el área industrial, también se logró identificar a nuevas fuentes. En especial, se ubicaron industrias papeleras y embotelladoras, que utilizan pequeñas fuentes radiactivas para asegurar un mismo volumen en las botellas y un mismo espesor en el papel.
El registro también incluye la ubicación y características de los equipos de rayos x con los que se controla el equipaje en puertos y aeropuertos.
Pero otra de las particularidades de la base de datos es que también registrará las condiciones de seguridad laboral del personal expuesto a la radiación. Todas las empresas u organismos que tienen instaladas fuentes radiactivas deben realizar una "dosimetría" obligatoria de todo trabajador expuesto. Esto implica que el empleado debe portar un pequeño dispositivo en su solapa que mide los niveles de exposición. Los técnicos ingresarán en el software las mediciones del personal.
"En estos casos si se detecta una anormalidad, se le comunica a la dirección de Protección y Seguridad Radiológica para que actúe", aseguró Turcatti. No obstante, recalcó que en los últimos dos años sólo se detectaron niveles altos en dos casos, pero no vinculados a ninguna falla. "Recuerdo que en uno de los casos, el trabajador había dejado el dosímetro muy cerca del equipo y no lo llevaba con él, por lo cual el resultado no era significativo", apuntó. La Dinaten quiere además poner el registro a disposición del Ministerio de Salud Pública (MSP) —organismo que puede inhabilitar servicios médicos con equipos en malas condiciones—ya que considera que en esto tiempos es esencial "no duplicar" recursos.
UNA OBSESION. El registro también va a incluir el detalle de cada una de las inspecciones. "La idea es que se pueda seguir toda la historia de cada fuente", remarcó el director. Además, los técnicos consideran que el registro será vital para programar las inspecciones y tener la certeza de que se va a revisar cada uno de los equipos en tiempo y forma. Los equipos de radioterapia requieren una inspección anual y los de rayos X una cada dos años.
Turcatti describió que el conocer con exactitud dónde están las fuentes es una "preocupación obsesiva" de Dinaten. Aún en el caso de las fuentes no relevantes, como ocurre de las utilizadas en la industria, la dirección considera que es esencial asegurarse de que no sean mal gestionada. "No queremos que cuando el equipo quede en desuso alguien se la lleve a su casa y pueda provocarse alguna lesión", dijo Turcatti, para luego enfatizar que el destino de toda fuente recambiada debe ser el Centro de Investigaciones Nucleares, de la Facultad de Ciencias.
"Prácticamente el 100% de los accidentes ocurren porque existe una fuente huérfana que se pierde y la autoridad pierde su control", concluyó.