Como nunca, la temporada de verano incidirá sobre el inicio de la salida a esta tan angustiante y prolongada crisis. Tanto en la materia macroeconómica, donde se vuelve indispensable la captación de divisas fuertes para hacer frente a nuestras obligaciones, como en la microempresa, en donde miles de compatriotas tendrán nuevamente la oportunidad de desarrollo ante la llegada de turistas extranjeros y de revertir la tendencia nefasta de la temporada anterior.
Los operadores y el Estado, nos consta, han trabajado durante todo el año realizando estudios de nuevos mercados, encontrando soluciones como la devolución del impuesto al valor agregado a los visitantes extranjeros, recapacitándose en forma realmente destacable, lo que habla del dinamismo de un sector que recién ahora comienza a ser valorado en su real dimensión y que, lejos de resignarse, apuesta nuevamente a una nueva temporada.
Asimismo, el pasado fin de semana, en los periódicos de la capital Argentina se publicó una interesantísima separata promocionando nuestras playas y en la que ese trabajo de preparación del sector se destacara nítidamente.
Paquetes de una semana en hoteles a lo largo y ancho de nuestras costas, en pesos argentinos y con un traslado fluvial de regalo, trasuntaba todo un trabajo de armado y negociación de estas tarifas que al hacer la conversión a dólares nos sorprendía gratamente por lo accesible.
Si le agregamos el lanzamiento realizado por el Ministerio de Turismo y la Cámara Uruguaya de Turismo en el Castillo de Piria, junto con la decisión del Intendente Antía de prohibir la venta ambulante en los semáforos y la del Ministerio del Interior de realizar un gigantesco operativo de seguridad en Punta del Este, podemos apreciar como los organismos públicos y privados se han puesto de acuerdo, siendo conscientes de la importancia de la temporada.
Pero, a pesar de todos los esfuerzos realizados hasta ahora, no alcanza. Porque para competir actualmente con una Argentina que sigue un 30 por ciento más barato que nosotros, hace falta una mayor concientización.
No basta con que los hoteles estén en precio, pues la gran afluencia de público no viene a hoteles y hasta ahora, salvo excepciones, no se registra una merma sustancial en los alquileres. No puede ser que ya se hayan incrementado los precios como si estuviéramos en temporada alta y como si estuviéramos en la época del boom de los noventa, una Coca Cola se cobre treinta pesos en la playa, para solo citar un ejemplo.
Nos tenemos que acostumbrar a esta nueva época, la de competir, ya no solo por servicios, sino por precios, la época en donde la información persona a persona es fundamental para convencerse del destino de sus vacaciones y en donde, invariablemente, el costo de las mismas tiene un papel fundamental.
No estamos en épocas en donde la gente se endeudaba para salir a descansar —lamentablemente en nuestra región este tipo de crédito estará proscrito por un tiempo más—, por eso es fundamental hacer público cualquier tipo de abuso, sea grande o chico, que irrite o moleste al ciudadano extranjero en su estadía por nuestro país.
Hay que avanzar al 2003 con el pie derecho, hay que asumirlo como Nación, ya que cada buena noticia impactará directamente en el uruguayo que tenemos al lado y en cada uno de nosotros mismos. Los países no quiebran y la historia de la humanidad nos demuestra como pueblos enteros se han recuperado de verdaderos cataclismos. Nuestro pueblo tiene sobradas credenciales en la materia, pero la recuperación es paso a paso, por eso es tarea de todos colaborar para que sea una buena temporada, dinamizando nuestra alicaída economía.