RENZO ROSSELLO
Una huella dactilar se compone de un 99% de agua y un 1% de sales grasas y aminoácidos. En la mayoría de los casos resulta sencillamente invisible a simple vista. Pero para un investigador criminalista ese rastro imperceptible en la superficie de un mueble, por ejemplo, puede revelar sin ningún margen de duda la identidad de un delincuente.
A las técnicas de identificación forense se agregó en la última década la otra huella, aún más imperceptible, del ADN, cuyo nivel de identificación indubitable para el experto alcanza el 99,99%. En ambos terrenos la Policía Técnica uruguaya ha avanzado para ofrecer a la Justicia pruebas irrefutables acerca de la culpabilidad de una persona investigada en relación a un delito.
Los peritos policiales vienen trabajando actualmente en la consolidación del primer banco de datos informático en materia de huellas dactilares. El costoso software podrá ser definitivamente incorporado el año entrante, aunque se está utilizando uno en carácter de préstamo de origen ruso. La utilización de este programa ya ha permitido a la Policía aclarar varios casos pendientes gracias al estudio comparado de miles de fichas ya almacenadas en el banco de datos. Paralelamente, el Ministerio del Interior ya alcanzó un acuerdo importante con el FBI (Policía Federal de Estados Unidos) para implantar el Codis, nombre del archivo criminal de datos genéticos que albergará el historial de toda la población delictiva a partir de los perfiles de ADN.
Estos dos complejos mecanismos de investigación criminal quedarán activos en el correr de 2003 en Uruguay, lo cual implicará un salto de calidad en la eficacia policial.
TECNOLOGIA. La sigla AFIS significa literalmente Authomatic Fingerprint Information System (Sistema de información automática de huellas dactilares). Este programa es utilizado por el FBI y varias policías europeas para rastrear y estudiar huellas levantadas de la escena de un crimen.
"La nueva tecnología va a traer aparejado una ampliación de los beneficios para la sociedad ya que vamos a poder identificar más delincuentes que participan en distintos hechos", dice el director nacional de Policía Técnica, Lucas De Armas. El jefe de criminalistas está plenamente convencido de que la inversión en este programa informático rendirá más dividendos al país en materia de seguridad que duplicar la cantidad de patrulleros y equipos existentes.
"Si nosotros proyectamos los resultados de la aplicación de este sistema veremos que se van a cometer entre seis mil y diez mil delitos menos por año", apunta el inspector De Armas. El dato manejado por el jerarca se establece sobre un conservador cálculo de probabilidades: un delincuente común puede cometer alrededor de cincuenta delitos por mes. Identificar a este individuo permite retirarlo de la actividad.
"Si hay un proyecto de seguridad en este país ése es el AFIS", argumenta De Armas, "con todo el esfuerzo enorme que está haciendo la Jefatura de Policía de Montevideo y el Ministerio del Interior desplegando efectivos, sin embargo eso no lo vemos reflejado en la baja de delitos".
A fines del año pasado el gobierno había autorizado una partida de U$S 500.000 para la compra por licitación del software. Sin embargo, la destrucción del Penal de Libertad obligó al Ministerio del Interior a desviar los fondos íntegros de inversión para la adquisición de los módulos de acero y el AFIS quedó postergado.
Sin embargo, durante el llamado a licitación una empresa rusa presentó su software y al suspenderse la compra habilitó a la Policía Técnica a utilizarlo en carácter de préstamo hasta mediados del año próximo. La firma eslava envió técnicos a adiestrar a los peritos en el uso del programa que ya está activo y cuenta con un banco de datos de más diez mil fichas. Gracias a este programa los investigadores lograron aclarar en los últimos meses más de 20 casos irresueltos.
HUELLAS. El Departamento Monodactilar de la División Criminalística de Policía Técnica no difiere de cualquier oficina. A diferencia de otras secciones de la sede sobre la avenida San Martín, aquí no hay potentes microscopios electrónicos, espectrómetros, cromatógrafos. Sólo un par de computadoras, media docena de escritorios y filas de archivadores metálicos. Esos archivadores contienen prácticamente toda la historia criminal del país, aunque difícilmente un neófito supiera distinguir entre las fichas codificadas.
En ese espacio el oficial Héctor Figueroa se mueve como pez en el agua. Figueroa es uno de los investigadores criminalísticos más veteranos de Policía Técnica; tiene 19 años de servicio y actualmente, además de perito, se desempeña como docente en la Escuela Nacional de Policía. Ha recibido numerosas distinciones y medallas por su trabajo como policía científico. "El que crea que uno trabaja en esto por los premios, no tiene idea de lo que significa esta tarea", dice el investigador.
Desde hace unos meses Figueroa y sus cuatro colaboradores trabajan con el AFIS y cuentan ya con un banco de datos de 11.500 delincuentes. La capacidad del programa en préstamo que ejecutan es para 12.000, pero las autoridades solicitaron a la empresa rusa su autorización para extender la capacidad a 20.000 fichas electrónicas. De todas formas aún están lejos del universo de información al que aspiran llegar: unos 200.000 prontuariados.
"Esto es una base de datos que ingresa por escáner las huellas dactilares de personas procesadas; dentro del mismo sistema se ingresan aquellos rastros hallados en la escena de un delito y se cotejan", explica Figueroa mientras hace una breve demostración del sistema.
El sujeto de la demostración es una mujer que acaba de ser procesada. La ficha escaneada contiene las huellas de los diez dedos, aunque el experto sólo tomará una en consideración. En la ventana lateral de la pantalla aparece una indicación que hace referencia a dos hechos delictivos por los que fue investigada la misma persona. Al cliquear sobre esta indicación el experto recibe las referencias de dos huellas levantadas de sendas escenas delictivas y las compara con la que acaba de ingresar. El examen le permite descartar una de las huellas y aceptar la otra como información: la mujer ahora procesada contaba con un antecedente por hurto. La operación insumió menos de un minuto.
"Este trabajo hasta hace muy poco lo hacíamos en forma manual, el cotejo podía tomar horas. Ahora es una cuestión de segundos. Lo que hace el sistema de búsqueda es comprobar si la persona tiene otro nombre registrado, por supuesto si tiene antecedentes o si salió recientemente de la cárcel, establece si participó en otros delitos y específicamente cuándo cometió el delito por el que ahora es procesado", explica Figueroa.
Pero el banco de datos de prontuariados es sólo un aspecto de la investigación criminal. El levantamiento de rastros en la escena de un crimen es tanto o más importante para el éxito del investigador. "No toda huella es útil para identificar a una persona", explica Figueroa. "A veces la gente nos indica huellas que aparecen, a primera vista, muy claras sobre una superficie. Sin embargo cuando la vamos a levantar vemos que no sirve porque no es más que una mancha".
Para sortear estos obstáculos Policía Técnica está acopiando material sobre instrumentos destinados al levantamiento de huellas. "Si nosotros dotamos al perito que concurre a la escena del crimen de más instrumentos, por ejemplo un visor óptico que permite distinguir las huellas que no se ven a simple vista, estaremos dando más eficacia al trabajo policial. Y no hablamos de equipos caros, se trata de instrumentos que no cuestan más de diez mil dólares. Si pensamos que el presupuesto anual de seguridad anda por los 200 millones de dólares, se verá que no es una cantidad importante en relación a los resultados", argumentó el inspector Lucas De Armas.
Por lo pronto, el estudio de huellas ha permitido esclarecer una veintena de casos que permanecían sin resolver —algunos databan de años— que avalan la opinión de los expertos.
El Banco de ADN pronto para 2003
La implementación de un archivo criminal genético se concretará en el correr del año 2003. El Codis, tal el nombre del banco de ADN, fue aprobado por ley por el Parlamento.
Gracias a un acuerdo con el FBI (Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos) Uruguay podrá instalar el complejo software sin costos.
La investigación forense en ADN ha permitido notables avances y ha sido la clave de más de un sonado caso policial. El laboratorio biológico de Policía Técnica, a cargo de la química Sinthia Pagano, trabaja en esta área desde 1996.
La técnica del ADN permite identificar una persona, por ejemplo, a través de un cabello, restos de saliva sobre la colilla de un cigarrillo, rastros de sudor en una prenda, semen, manchas de sangre o restos óseos recogidos en la escena de un crimen.
Sobre esta muestra trabajan los peritos para aislar una cadena completa de ácido desoxirribonucleico, la que contiene toda la información genética diferenciada de una persona, que además la hace única.
Ese fragmento sólo visible a través de un potente microscopio electrónico lleva "escrita" toda la historia de una persona: su raza, su sexo, sus principales características físicas, dolencias, etc.
Al ser comparada esta muestra, por ejemplo, con otra tomada a un sospechoso se puede confirmar con un margen de certeza de un 99,99% si estuvo en la escena del hecho. El ADN es entonces la mejor "cédulta de identidad" de un individuo.
El almacenamiento de estos datos en un banco de datos significaría un avance sustancial en la identificación forense.
Secuestrador atrapado por un dedo
El secuestro del empresario César García Riccio mantuvo en vilo a la Policía durante 14 horas. Luego que el hombre lograra liberarse de sus captores, los delincuentes escaparon de la modesta vivienda donde había permanecido en cautiverio. Mientras los investigadores policiales explotaban todas las pistas en busca de los secuestradores, los peritos comenzaron su silencioso trabajo.
"Los delincuentes habían utilizado guantes, pero al interrogar a la víctima sobre la forma en que fue secuestrado pudimos saber que habían utilizado una cinta plástica para amordazarlo", relató el oficial Héctor Figueroa. El dato no era menor. Prestamente el equipo de peritos buscó los restos de cinta plástica en la vivienda de la calle Teodoro Fells. "Encontramos huellas muy claras en la cinta; cuando el detenido se enteró de que contábamos con sus huellas no salía del asombro", relató Figueroa. "El estaba convencido de que había actuado siempre con guantes. Pero al maniobrar con la cinta no tuvo más remedio que sacárselos".
En definitiva, ese rastro fue la clave para que un ex socio del empresario, un hombre de 48 años que ideó el plan y lo puso en práctica junto a su hijo, resultara finalmente encarcelado.