Buenos Aires - El Senado argentino dio media sanción al proyecto de ley que fija las elecciones generales para el 27 de abril, y establece el 25 de mayo como el último día en la presidencia de Eduardo Duhalde.
Por 45 votos a favor, cuatro en contra y 21 abstenciones y ausencias, los senadores dieron el visto bueno al nuevo cronograma electoral y a la suspensión por única vez de la ley que establece internas abiertas y simultáneas para que cada partido elija a sus candidatos a presidente y vicepresidente.
En tanto, la fecha de renuncia de Duhalde fue aprobada por unanimidad.
Acorralado por la crisis social y financiera, Duhalde decidió en julio adelantar seis meses los comicios generales originalmente previstos para septiembre del 2003.
Y para forzar la realización de las elecciones, en dudas debido a las pujas partidarias, el mandatario envió al Congreso el proyecto que fija su renuncia el 25 de mayo aunque no se haya elegido un sucesor.
Si esto ocurriera, la Asamblea Legislativa debería nombrar un presidente interino hasta la realización de las elecciones.
Ambas votaciones deberán ahora ser ratificadas por la Cámara de Diputados, que el martes se negó a tratar el proyecto y donde el gobierno pelea por alcanzar la mayoría ante el rechazo de algunos partidos opositores y la división dentro del bloque peronista entre oficialistas y partidarios del ex presidente Carlos Menem.
Duhilde firmó el lunes con casi todos los gobernadores provinciales un pacto político, económico y social en el que se acordó postergar hasta el 27 de abril los comicios presidenciales, originalmente previstos para el 30 de marzo, fija su renuncia y suspende las internas abiertas.
También se convino en cumplir una serie de requisitos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha planteado para firmar un demorado acuerdo con Argentina.
La cámara baja, en la que el gobierno creía contar con la mayoría necesaria para sancionar el nuevo cronograma, no logró sesionar el miércoles por falta de número. Un sector opositor, que Duhalde creía comprometido a votar favorablemente, condicionó su apoyo a que el Cngreso aprobara previamente una ley suspendiendo las ejecuciones hipotecarias.
El gobierno no ignora que semejante medida reclamada por miles de deudores empobrecidos por la recesión y la devaluación de la moneda argentina provocará el rechazo del FMI, que ha exigido al país quee garanticen los derechos de los acreedores.
El jefe de gabinete de ministros, Alfredo Atanasof, declaró hoy a la prensa que "lo que está en juego no es el acuerdo con el FMI, sino la gobernabilidad del presente y del futuro en la Argentina. No podemos borrar con el codo lo que escribimos con la mano".
"Me tranquilizaría pensar que la demora en la Cámara de Diputados fue un hecho aislado y que no se quiso poner palos en la rueda", agregó.
Entre tanto, el secretario de finanzas Guillermo Nielsen, a cargo de las negociaciones con el FMI, rechazó el pedido de ese oroanismo de que Argentina utilice sus reservas para pagar un vencimiento de más de 800 millones de dólares con el Banco Mundial.
El gobierno accelió la semana pasada solamente a pagar los intereses y advirtió que está procurando el acuerdo con el FMI a fin de reprogramar sus compromisos hasta fines del 2003.
"Si la Argentina siguiera pagando los vencimientos con los organismos internacionales de crédito con sus reservas habría nuevamente inestabilidad económica", sostuvo Nielsen.
"La opción es no pagar. Si seguimos pagando, en mayo habremos consumido las reservas. Pero mucho antes habríamos quedado con un nivel de reservas que no nos permitirá manejar las cosas mínimas de la economía... Si pagamos, no salimos de la crisis", explicó Nielsen. AP