La ausencia de los diputados Alejandra Rivero (Herrerismo) y Guzmán Acosta y Lara (Foro Batllista), sumada a la decisión de la bancada de Alianza Nacional de no apoyar el mecanismo de securitización como forma de financiar al Banco Hipotecario del Uruguay (BHU), puso en riesgo ayer la reforma de la institución que el gobierno considera indispensable para que continúe funcionando en el corto plazo.
Blancos y colorados no pudieron superar con éxito la primera prueba a que se vio sometida la "nueva gobernabilidad" en el Parlamento, que surgió después de la decisión del Partido Nacional de abandonar el gobierno con sus ministros.
Apenas por un voto más de lo que necesitaba, la Cámara de Representantes consiguió aprobar en general ayer la iniciativa (51 en 96) para la transformación del Banco. Si blancos y colorados hubieran contado con sus bancadas completas, la iniciativa habría tenido 55 votos, pero la deserción de los referidos Rivero y Acosta y Lara, sumado al hecho de que otros dos legisladores blancos llegaron tarde, dejó apenas 51 manos en alto.
El fracaso de las negociaciones con la Alianza Nacional instaló una sensación de malestar en los colorados que no transaron en la securitización, y terminaron pidiendo el levantamiento de la sesión para habilitar la continuación del debate en esta jornada.
El artículo segundo del proyecto modifica la carta orgánica del BHU y, por lo tanto, necesita de mayoría absoluta de la Cámara para ser aprobado, es decir 50 votos. Establece que el Banco deberá obtener los fondos para su financiamiento mediante, por ejemplo, la venta de sus carteras, créditos hipotecarios y la captación de depósitos a través del ahorro previo.
SIN EXITO. La bancada de Alianza encomendó al diputado Alberto Perdomo a negociar con la Lista 15, con el representante José Amorín, a quienes se sumó la presidenta de la comisión de Vivienda, Beatriz Argimón. En tratativas que se cumplieron hasta último momento, Alianza Nacional logró imponer su criterio en varias disposiciones aditivas pero encontró una cerrada negativa en los colorados en el capítulo sobre securitización. Los blancos propusieron que se eliminara la retroactividad por considerar que sería un cambio de las reglas de juego, en referencia a la modificación de los contratos. Pero en la reunión, el diputado Amorín le hizo ver la inconveniencia de incorporar esa norma dado que la intención de esa medida es capitalizar al Banco. También, Amorín le dijo al nacionalista que no se trata de una modificación de los contratos.
Sin acuerdo, los legisladores fueron a sala con el resultado a la vista.
La reforma del BHU no fue acompañada por la bancada del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) —salvo por un artículo— ni apoyada por el Nuevo Espacio (NE), mientras que el Partido Independiente (PI) no estuvo en sala cuando se votaron algunos artículos pero, en cambio, votó otros.
Los legisladores frenteamplistas hicieron fuertes críticas a la gestión del BHU y de sus anteriores directores a quienes acusaron de cometer practicas de "clientelismo político". En lo particular, sobre el proyecto, los frenteamplistas sostuvieron que la iniciativa tiende a "liquidar" la institución y que fue acordada con los organismos internacionales de crédito.