El presidente Jorge Batlle y el ex presidente Luis Alberto Lacalle se reunieron sorpresivamente en la mañana de ayer, en la residencia oficial de Suárez y Reyes, en el inicio del diálogo entre el gobierno y el Partido Nacional para instrumentar la nueva forma de relacionamiento que asegure la gobernabilidad del país.
La reunión que tomó de sorpresa al propio entorno presidencial, se extendió por espacio de una hora, y el ex presidente Lacalle declinó formular declaraciones a la prensa hasta no informar hoy de su contenido al Directorio del Partido Nacional.
Batlle llamó telefónicamente a Lacalle, que se encontraba en su rural de Florida, la tarde del sábado, para comunicarle su intención de adelantar en un día el encuentro, que estaba previsto en principio para esta tarde.
MUY CUIDADOSOS. Consultado por El País, Lacalle simplemente confirmó que se había reunido con Batlle y no quiso anticipar nada de lo conversado con el presidente, antes de que tuvieran conocimiento de ello las autoridades nacionalistas. "Este es un momento en el que tenemos que ser muy cuidadosos", expresó.
El adelanto en 24 horas del primer encuentro entre Batlle y Lacalle, desde que la Convención del Partido Nacional ratificara la resolución del Directorio blanco de poner fin al gobierno de coalición con participación de sus ministros en el gabinete, fue interpretado en medios políticos, como la intención del presidente de descomprimir una situación de tirantez que se había creado en los últimos días como consecuencia de algunas declaraciones suyas y del vicepresidente Luis Hierro.
Batlle había anunciado el pasado martes, al término de la reunión del Consejo de Ministros, que pensaba iniciar hoy una ronda de contactos con dirigentes del Partido Nacional "para instrumentar las nuevas formas de acción de la coalición".
También trascendió, ese día, de fuentes próximas al primer mandatario, que Batlle además de reunirse con Lacalle, también tenía programado en la presente jornada celebrar un encuentro con los senadores Francisco Gallinal y Carlos Julio Pereyra y el intendente de Flores, Carlos Mazzullo, que integran la Corriente Wilsonista.
CONTACTOS. Se desconoce si luego de la reunión que mantuvo en las últimas horas con Lacalle, el presidente mantendrá en su agenda esa audiencia, ya que anoche los dirigentes de la Correntada Wilsonista consultados por El País, indicaron que no habían tenido confirmación de la misma.
En esferas del gobierno se entiende que si el Directorio del Partido Nacional, en resolución que fue confirmada por la Convención decidió que los nuevos entendimientos se den a nivel del Parlamento, el presidente tiene que conversar con los líderes sectoriales para establecer las bases del futuro relacionamiento.
Se recordó, en ese sentido, que en el segundo punto de la resolución del ejecutivo blanco, que dispuso el retiro de los ministros, luego de ratificar el compromiso de darle "gobernabilidad al país", se encomendó a la Agrupación Parlamentaria del Partido Nacional "la planificación y ordenamiento de una homogénea actitud de los legisladores nacionalistas en ambas cámaras".
La mayor preocupación del gobierno en estos momentos pasa por saber si en los hechos, y en algunas leyes concretas que se aspira a tener aprobadas antes de fin de año, las autoridades blancas tendrán la capacidad de disciplinar a sus legisladores.
En tiendas nacionalistas, por otra parte, no cayeron bien algunas afirmaciones de contenido político realizadas por Batlle en la última reunión del Consejo de Ministros y por Hierro, en el encuentro mensual del Foro Batllista, y están planteadas diferencias en cuanto a la forma de encarar esta nueva instancia de diálogo con el gobierno.
INTERLOCUTORES. El senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) entiende que el interlocutor válido en ese diálogo con el presidente debe ser Directorio del Partido Nacional, que tiene a su cargo la conducción política de esa colectividad.
Eso es lo que por otra parte, siempre ha sostenido el ex presidente Lacalle, a la hora de señalar sus críticas a la forma en que Batlle llevó en la anterior etapa de la real coalición en el gobierno su relacionamiento con el Partido Nacional.
En tanto, los representantes de la Correntada Wilsonista, Francisco Gallinal, y de Línea Nacional , Arturo Heber, si bien aclararon que son partidarios de acatar la decisión que hoy adopte el Directorio blanco, dijeron que tienen el propósito de entrar en contacto con el presidente Batlle si son convocados a dialogar.
Gallinal comentó a El País que "tenemos que acatar la decisión del Partido y tratar de achicar las consecuencias negativas" del cese del anterior vínculo político. "Por supuesto que el que asume la representatividad es el Directorio" que "podrá designar a quien quiera, pero eso no impide de ninguna manera que los sectores tengan contacto de manera directa con el presidente", aclaró Gallinal.
El senador dijo que tiene "visiones distintas" a Lacalle en varios temas y que se las va a plantear al presidente.
"Me parece bien que el presidente —además de hablar con Lacalle— lo haga con los distintos sectores que componen el Partido. Hay miembros del Directorio que no representan a nadie en el Parlamento", señaló Heber.
Un acuerdo con el EP
n El líder del sector blanco Alianza Nacional, senador Jorge Larrañaga, planteará hoy en la reunión del Directorio del Partido Nacional la necesidad de que se le pida al presidente Jorge Batlle la convocatoria a un "gran acuerdo nacional", según anunció a El País.
En tal sentido, el legislador explicó que su planteo consistirá en la necesidad de que el diálogo político nacional cuente con la participación de todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria.
Larrañaga dijo, en particular, que debe ser invitado a tomar parte del aludido acuerdo el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) porque considera que esa fuerza política no puede "quedarse sentada en la tribuna" mientras blancos y colorados "juegan en la cancha".