El director del Archivo y Biblioteca del Vaticano, cardenal Jorge Mejía, al encabezar el acto de conmemoración de los 64 años de la Noche de Cristales Rotos afirmó que la historia del pueblo judío a partir de esa noche "tiene características propias que le confieren un triste lugar aparte en la colección de horrores que han marcado con sangre el siglo XX", e invitó a perdonar "hasta el extremo de orar por el adversario".
Del emotivo acto que contó con la presencia del presidente Jorge Batlle, líderes partidarios, parlamentarios, diplomáticos, y personalidades judías y católicas, fue invitado a participar el cardenal en el marco del diálogo judeo cristiano. Mejía señaló que los 3,5 millones de fichas que el Vaticano anunció dará a conocer "permitirán apreciar la magnitud de la catástrofe y algo de lo que se hizo para aliviar los sufrimientos de los que quedaban".
Luego de reseñar las persecuciones del siglo XX, el ataque terrorista del 11 de setiembre, y el atentado contra el papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, el cardenal dijo que "el siglo en el que se han declarado los derechos humanos ha sido el siglo del más absoluto rechazo" de esos derechos.
Añadió que ante ello quedan dos actitudes: "la desesperación en el hombre y por consiguiente en el Señor Omnipotente, o al revés, la certeza de que el mal no prevalece".
Mejía subrayó que eso se manifiesta en el respeto por el prójimo empezando por el de al lado. "La misma identidad reviste el judío que encontramos, el católico que nos irrita, el sectario insoportable, el ateo y el agnóstico. Sobre todo si es adversario o enemigo a quien se nos ordena asistir, perdonando y amando hasta el extremo de orar por el".
"Además de esa manera se expía por la crueldad de otros, incluso ante la estupidez de tantos que creían que suprimidos uno o seis millones quedarían solos en el mundo para rehacerlo a su medida", expresó.
Antes de Mejía hizo uso de la palabra el presidente de la B’nai B’rith, Luis Groppo quien lamentó la educación para el odio que fue fruto de la dictadura nazi y que "como toda dictadura decreta y resuelve discrecionalmente quien vive y quien no puede vivir".
No obstante manifestó que "aún hay esperanzas mientras existen humanos libres, libres de pensar y libres de actuar que afirmen que la vida humana es sagrada habrá esperanza".