Auto oficial (I)
Francisco Callorda Legrand | Montevideo
*| “¿Qué dicen mis compatriotas del comportamiento del Sr. Vicepresidente de O.S.E., Dr. Hugo Granucci, desoyendo las directivas impartidas por el Gobierno, en lo referente al uso y destino de los vehículos oficiales para hacer economías en el Gasto Público?
Es vox populi que el Dr. Granucci, además de utilizar un vehículo de O.S.E. en destinos no oficiales, y todavía para tratar de pasar desapercibido del mal uso a que está destinado hizo empadronar el mismo en el departamento de Rivera.
Para empeorar su situación este jerarca dio un pretexto totalmente infantil y de notoria mala fe, aduciendo que había procedido a efectuar tal desatino porque la Intendencia de Rivera tenía una deuda con O.S.E., y ésta era una forma de cobrarle algo.
¡Muy bien! ¿De manera que este señor cobra las deudas de O.S.E. para usarlas en provecho propio?
Si todos los jerarcas que están desempeñando cargos de confianza actuaran en esta forma, qué triste fin nos espera a todos los ciudadanos patriotas que estamos haciendo un gran sacrificio para sacar el país a flote.
Estos jerarcas no deberían existir y, para ello, tendrían que renunciar de inmediato y ser suplantados por aquellos que le sean leales al país, pues de lo contrario llegaríamos a un caos que sería imposible de superar. Y en caso de no renunciar, deberían ser relevados de inmediato en sus cargos. Esto sería un buen ejemplo para que no se produzcan más hechos de naturaleza tan triste para todos mis compatriotas”.
Auto oficial (II)
C.I. 1.855.900-7 | Montevideo
*| “El auto oficial 2451 (placa SOF) todos los días a las 12.55 entrega un niño en el instituto (privado) de Roque Graseras entre J.M. Pérez y J. Zudáñez.
Tal auto del Estado no puede la ley haberlo destinado a que un jerarca lo use, entre otras cosas, para llevar a su niño a la escuela”.
La seguridad en el Palacio
C.I. 606.974-3 | Montevideo
@| “A raíz del desgraciado episodio ocurrido en el edificio anexo del Palacio Legislativo, en el que un ciudadano puso fin a sus días con un disparo de una escopeta recortada, se llega a la conclusión de que los sistemas de seguridad existentes son una farsa.
Cuando alguien ingresa al Palacio o al edificio anexo, debería estar de servicio un funcionario de una empresa contratada, y otro funcionario del Palacio que provee al visitante de una tarjeta de “Visitante”, contra la entrega de la Cédula de Identidad de quien ingrese al edificio, ya sea para cumplir una visita a un legislador, concurrir a una oficina para realizar un trámite administrativo, o lo que sea.
Primer problema: los empleados de la empresa “de seguridad” muy frecuentemente están conversando o abandonan su puesto.
Segundo problema: Si bien los funcionarios del Palacio Legislativo deben portar a la vista una tarjeta plastificada de identificación, muchos de ellos no la usan, en una incomprensible actitud de rebeldía, ¿contra quién?
Tercer problema: Los mismos legisladores se niegan a utilizarla y exigen idéntico tratamiento para sus secretarios, ayudantes, etc.
Cuarto problema: No hay ningún control circulatorio de las personas que se desplazan por los corredores, despachos u oficinas.
Quinto problema: De acuerdo a lo que informa la prensa, se compró un scanner para revisar los bultos que ingresan, el que nunca fue instalado.
Quizás ahora los señores legisladores tomen conciencia de lo fácil que es para cualquier ciudadano en desacuerdo con cualquiera de las leyes por ellos votadas, el manifestar su descontento de manera explosiva”.
La inseguridad
C.I. 877.731-8 | Montevideo
*| “El sábado 31 de agosto a la hora 19.00, tuve que llamar a la Seccional 10a. de Policía, porque algunos menores indigentes estaban molestando en la puerta del edificio donde yo trabajo que es en Av. Brasil 3105. A la hora 19.30 pasó un patrullero hacia la Rambla. Pensé que iba a venir hacia el edificio desde donde yo había hecho el pedido, pero con asombro vi que al pasar los minutos y no venía, a las 20.30 volví a llamar, ya que los menores seguían ahí.
Les volví a pedir que se retiraran de las cercanías de la puerta, ante lo cual me dijeron cualquier cantidad de improperios. A mi segundo llamado me atendió un agente de nombre Santos, quien me informó que tenían un copamiento y que cuando tuvieran una unidad disponible me mandaban efectivos.
Yo le comuniqué que me retiraba a las 21.50. A la hora 21.15 vi un patrullero por Benito Blanco y Av. Brasil; otra vez pensé que venían a cumplir con mi pedido de alejar a los menores que estaban molestando.
Otra vez me equivoqué, ya que el patrullero pasó de largo a mi llamado, no concurriendo ni un policía ni siquiera de a pie.
Yo le pregunto al Sr. Ministro, si en los patrulleros reza una inscripción “velando por la Sociedad” creo que yo, que pertenezco a esa Sociedad, soy un obrero que está pidiendo ayuda a la Policía y ésta le miente porque saque sus conclusiones”.
Soldados a policías
Gustavo Nicolich | Montevideo
@| “Creo ser un ciudadano normal, entendiendo por eso poseer ante todo “sentido común”. Por lo mismo me veo reiteradamente desconcertado ante la dialéctica discusión de si “los soldados pueden o no ser policías”; “que la ley no lo permite”, “que no están preparados”, “que han recibido una instrucción distinta”, etc., etc.
Desde mi punto de vista, sentido común mediante, pienso que también el de la mayor parte de los ciudadanos, creo que los soldados son seres humanos como nosotros y también los policías, que no son una entelequia, que yo sepa. No creo que pueda racionalmente discutirse el traslado de soldados a la Policía. Si acá son más necesarios que allá, todo lo demás es problema de la Escuela correspondiente. ¿O los soldados no son capaces de aprender lo necesario que les falte y olvidarse de lo que no necesitan?
Creo que el asunto debe encararse por decisión voluntaria de quien elija cambiar el mate del cuartel por un diferente y más movido servicio a la comunidad. Por otra parte no veo la dificultad que pueda presentar el que se les dé de baja en un Ministerio y simultáneamente se les tome en el otro. Esto representaría una solución inmediata”.
Purificación
Jorge de Arteaga | Presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación
*| “El pasado 22 de julio, la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación envió al señor intendente de Paysandú escribano Alvaro Lamas, la nota que a continuación se transcribe:
“Con fecha 20.02.2002 puso usted a consideración de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación la nota cuya copia adjuntamos, con relación a un tema que ha merecido una especial atención por parte de la sociedad sanducera y de las autoridades municipales del Departamento.
La Comisión del Patrimonio ha valorado en toda su dimensión la cuestión planteada y ha desarrollado un análisis en profundidad sobre un punto aún no dilucidado, esto es, la localización de la Villa de Purificación y el Cuartel General de las fuerzas artiguistas.
A consecuencia de la solicitud de informe planteada por la Comisión de Constitución y Legislación del Senado de la República, con relación al proyecto de ley a su consideración (carpeta Nº 216/2002 —distribuido Nº 301/2000) la Comisión del Patrimonio elevó el documento cuya copia se adjunta. Copias del mismo fueron puestas a consideración de las Comisiones de Cultura y Turismo de la Cámara de Representantes, con relación al proyecto de ley presentado por el diputado Félix Laviña, y el pasado viernes 12 del corriente, en ocasión de la reunión, mantenida por el Arq. Nery González con la comisión Departamental y con su representante el Sr. Miguel Otegui, tuvimos oportunidad de realizar un primer abordaje de ese documento.
Tal como se expresa en la nota elevada al Senado de la República, no se trata de controvertir opiniones —por cierto muy respetables—, sino de realizar un esfuerzo conjunto para obtener certeza donde hoy no las hay.
Este objetivo cobra a nuestro juicio especial significación con relación a los difíciles momentos que estamos viviendo en la región y en el país, ya que una iniciativa tendiente a poner en valor el espacio físico donde se asentó una de las experiencias socio-políticas más ricas del período revolucionario, y a desarrollar los programas de estudio y difusión que ese proceso amerita, valdría seguramente como un factor de unidad y de convergencia entre todos los uruguayos.
Quedamos a disposición del señor Intendente para avanzar en todo lo que esté a nuestro alcance, en la consideración de un tema que ustedes han promovido con total legitimidad y que todos deseamos ver resuelto en el más breve plazo”.
Si nos atenemos a la versión que se ha hecho pública del discurso pronunciado por el escribano Lamas el pasado 22 de setiembre en Paysandú (ver “El País” Digital de fecha 23.09.02), su respuesta se sitúa en un plano de agravios al que la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación no habrá de descender, confiando en que el sentido común y la fuerza de la razón pondrán finalmente las cosas en su lugar”.
Ballenas y lobos
Pablo Costa | Maldonado
@| “¿En realidad son las ballenas nuestra esperanza para el nuevo turismo? Yo creo que sería mucho más productivo organizar excursiones en barcos a la gran reserva (permanente) que tenemos en la reconocida Isla de Lobos. Estas excursiones ya existen, sólo habría que mejorar un poco las embarcaciones y el lugar donde puedan desembarcar personas a la Isla. A esto también se le podría agregar una visita guiada por la Isla”.
Un boleto
G.L. | Montevideo
@| “Todos los usuarios del servicio de ómnibus capitalino saben que hay una disposición por la cual los mayores de 70 años están eximidos del pago del boleto los días domingo. Y si alguno lo olvida momentáneamente, un cartel que luce en el interior de cada unidad de Cutcsa se lo recuerda de inmediato. No obstante esto, el guarda que prestaba servicio en la unidad 193 de la línea 137 el día domingo 8 de setiembre pasado se negó a reconocer mi derecho a la gratuidad del viaje, pese a que exhibí el documento de identidad que acredita mi condición de septuagenario largo y me obligó a abonar el precio del boleto, “dado que era un coche de servicio nocturno y por eso no correspondía la mencionada bonificación”.
El ómnibus lo abordé en Gonzalo Ramírez y Barrios Amorín a las 0,20 de ese día y el número del boleto, que debí pagar puntualmente so riesgo de que el iracundo guarda me bajara violentamente del mismo, es S 4158 C-78869. Lo guardo como recuerdo de la mala educación de algunos funcionarios, que con sus actitudes destempladas perjudican la imagen de las empresas que sólo quieren beneficiar a un sector de la sociedad”.
Soy maestra
Docente | Montevideo
*| “Al saber que soy maestra, la gente suele preguntarme qué enseño, y mi respuesta de que doy clases de primer grado en una escuela primaria generalmente les arranca un “¡Ah!” tan desabrido, que me gustaría exclamar:
“¿En qué sitio, si no allí, me abrazará un niño y me dirá que me quiere?
¿“Donde podré atar lazos en el pelo, ajustar cinturones, ver un desfile de modas a diario y, aunque siempre me vista de la misma manera, oír decir que mi vestido es bonito?”
“¿En qué otro lugar tendré el privilegio de menear dientes flojos y de arrancarlos cuando terminen de aflojarse?”
“¿Dónde más guiaré en la escritura de las primeras letras una manita que quizá algún día escriba un libro o un documento importante? ¿En qué otra parte olvidaré mis penas porque tenga que atender tantas cortaduras, raspones y corazones afligidos?
“¿Dónde conservaré el alma joven, si no en medio de un grupo cuya atención en tan efímera que siempre debo tener a la mano una caja de sorpresas?
“¿Dónde me sentiré más cerca del Creador que en un lugar donde, por un esfuerzo que yo he hecho, un niño aprende a leer?”
“¿En qué otro sitio derramaré lágrimas porque hay que dar por terminado un año más de relaciones felices?”.
Casa de Galicia
Zulema de Orta de Cid | Montevideo
@| “Unas semanas atrás ingresé en la mutualista Casa de Galicia para que me realizaran una operación de cierta gravedad. Estaba yo enterada de las serias dificultades económicas por las que atraviesan: las pancartas lucían diciendo “enfermeras y médicos con varios meses sin cobrar, infraestructura material que muestra deterioro...”.
“¿Con qué me encontraré? ¿Cómo me atenderán?”, me preguntaba no sin cierto susto por la falta de recursos.
Estuve internada más de una semana en el cuarto piso del Sanatorio de la calle Millán, en la cama 415, y, ¿con qué me encontré? Se los cuento: me atendieron maravillosamente bien, desde la persona encargada de la limpieza hasta los médicos cirujanos. Con calidez humana y con altura técnica.
Gracias enfermeras, nurses, médicos, Dra. Porto, Dr. Del Campo (perdón por mi mala memoria pero me acuerdo sólo de los apellidos de dos de los doctores que me atendieron). Me doy cuenta de las dificultades económicas que encuentran, de los esfuerzos que realizan y de lo bien que me atendieron.
Simplemente: gracias. Y espero que se arreglen esas dificultades económicas”
Munúa
C.I. 1.164.791-0 | Montevideo
@| “Con el gol de tiro libre de Munúa me siento muy contento, por Nacional y por el propio jugador. Luego de varios intentos fallidos por fin se le dio y la verdad que, como dicen los relatores, la colgó de un ángulo. Mi duda es si de aquí en adelante se convertirá en rutina, y si tendremos que contener la respiración cada vez que el arquero cambia de área para la ejecución de dicha pena. Porque además de dejar su arco totalmente desguarnecido con el consiguiente riesgo y nerviosismo que ello conlleva para sus compañeros, me imagino que a los efectos de evitar un rebote en la barrera, tiene que existir una predisposición natural en el portero, (para evitar esta situación), ejecutar el tiro por encima de la misma, tratando de evitar el alto riesgo del rebote y de esta manera restarle eficacia al o a la mayoría de los intentos”.
Julio Pérez
Uruguayo | Montevideo
(| “Si bien sobre el féretro pusieron la bandera de Nacional, considero que fue una omisión de parte de los directivos de la AUF no haber colocado también la bandera uruguaya”.
El cigarrillo
T.I.T. | Montevideo
@| “Los adolescentes a veces fuman en el interior de los liceos, no sólo afuera.
¿Y por qué no?
Los profesores lo hacen en las salas de profesores.
Está prohibido, pero somo’ uruguayo’ y fumamo’ igual.
Si el director también fuma, ¿quién va a decir algo? Y en los supermercados, pese a la prohibición expresa de fumar, también sucede.
Porque si al cliente le decimo’ algo, se va...
Esta negligencia no es nueva.
Aumentemos el precio del cigarrillo al triple o al quíntuple. Y si pensamos en las fuentes de trabajo... Disculpen, ¿pero es legal hacer cigarrillos de marihuana?, ¿o plantar coca o procesarla, o venderla? Pues bien que no lo es. No se puede “trabajar” lícitamente en ello.
El tabaco debe ser distinto.
Yo no fumo, pero los fumadores ensucian mi pelo, mi ropa, atentan contra mi salud y mi bienestar.
Pero claro, para qué decirlo... Si como sucede en este país, (no iba a decir bendito), el que no tiene nada que ver con el problema paga primero y paga dos veces. Ni siquiera hemos podido ponerles una sobrecuota en las mutualistas.
¿Cuántos “pobres” y “desamparados” vemos con el cigarro en la mano? Una caja por día son seiscientos pesos al mes. Supongo que eso es como setenta litros de leche. Si alguien puede fumar, ¿merece atención médica gratuita?”.