Irineu Riet Correa | Intendente de Rocha
"Tratan de sacarme del medio, y que no termine el mandato"
"Los partidos tradicionales no me perdonan que en el balotaje de 1999 yo haya votado a Tabaré Vázquez. Y tratan de que ese mal ejemplo no prospere, asegurándose de que yo fracase y de que pague el precio de mi osadía. (Pero) pese a los continuos hostigamientos y embates, no creo que me puedan sacar. No creo"
ALVARO J. AMORETTI | ALVARO GIZ
El intendente de Rocha, Irineu Riet Correa, denunció la existencia de “una operación política muy bien orquestada”, que “lidera y organiza el Foro Batllista”, que procura que “no termine el mandato”.
“Los partidos tradicionales no me perdonan que en el balotaje de 1999 yo haya votado a Tabaré Vázquez”, dijo Riet Correa durante una entrevista concedida a El País en la que aseguró que hay dirigentes de su partido involucrados en la campaña que buscaría derribarle y que, a pesar de su apoyo al candidato de la izquierda en noviembre de 1999, la dirigencia departamental del Encuentro Progresista también participa de la ofensiva.
“Van a intentar sacarme del medio, que no termine el mandato. Hace dos años que lo están intentando. Y van a seguir”, sostuvo el intendente de Rocha, quien aseguró que no piensa en renunciar a su cargo. “Pese a los continuos hostigamientos y embates, no creo que me puedan sacar. No creo”, agregó.
El intendente admitió que no será fácil encontrar una solución a la deuda que mantiene con los trabajadores de la comuna, y dijo que aunque los municipales de Rocha no cobren “siguen siendo los privilegiados” del departamento, porque “viven de la Intendencia”.
Lo que sigue es una síntesis del extenso diálogo que El País mantuvo con el intendente Riet Correa.
—Durante la campaña electoral, usted —así como otros candidatos—habían llamado la atención acerca de la situación fuertemente deficitaria por la que atravesaba la Intendencia de Rocha. ¿Con qué se encontró al asumir por segunda vez como intendente? ¿Con lo que esperaba o con algo peor?
—No. Lo que me encontré al llegar era mucho peor de lo que esperaba.
—¿Por qué?
—Porque nos encontramos con un pasivo de 30 millones de dólares, que es más que el presupuesto que la Intendencia de Rocha tiene para todo un año, y fundamentalmente porque no había registros contables de nada.
—¿No había un registro de lo que entraba y lo que salía, de lo que se cobraba y lo que se pagaba?
—Aunque les parezca mentira, no. Para que se hagan una idea, contratamos una auditoría externa y en su informe final concluyó que la gestión de la Intendencia de Rocha no era auditable porque no existía contabilidad.
—¿Y cómo sabían que la Intendencia debía lo que debía?
—Porque la gente venía con sus facturas y reclamaba el pago. Pero en la Intendencia no había registros contables. No se sabía ni lo que ya se había pagado, ni lo que quedaba por pagar, ni lo que se nos debía. Nada.
—Pero ustedes asumieron y las facturas impagas comenzaron a llegar. ¿A quién le debía la Intendencia de Rocha?
—A todo el mundo.
—¿Al Estado también?
—Sí. Se le debía plata a todos los organismos del Estado. A UTE se le debían 66 millones de pesos. Al Banco de la República le debían más de 3 millones de dólares. Y al BPS otros 60 millones de pesos. Y a los proveedores también se le debía una gran cantidad de dinero.
—¿Y a los funcionarios?
—Se adeudaban cinco meses de sueldo.
—Y cuando llegó y se encontró con ese panorama, ¿qué pensó? ¿Que no había salida?
—Bueno... sabíamos que era muy complicado. Si usted gerencia una empresa y advierte que tiene un pasivo igual al presupuesto de todo un ejercicio, no tarda mucho en darse cuenta de que asumió en una empresa condenada a la quiebra. Pero no nos rendimos e hicimos un plan para tratar de salir de ese abismo.
—¿En qué consistía ese plan?
—Lo primero era bajar la morosidad que tenía la Intendencia, que era muy alta. De alguna forma la gente se había acostumbrado a no pagar los impuestos municipales. Un día no pudieron pagar, porque subieron demasiado, y después sencillamente no pagaron más.
—¿Pero a cuánto ascendía la morosidad cuando usted asumió?
—Si voy al número frío, tengo que decir que el 70% de los padrones tiene deudas por Contribución Inmobiliaria. Pero esa es una morosidad virtual.
—¿Por qué?
—Porque en ese porcentaje entran todos los padrones de la zona costera del departamento que tienen deudas por Contribución Inmobiliaria desde hace años y que, para ser sinceros, no sabemos a quiénes pertenecen.
—No saben quiénes son los dueños y, por tanto, no saben quiénes son los morosos
—Exactamente. Son padrones que nadie reivindica, y que quizá alguien compró hace muchos años, seguramente en la década del ’40, cuando se hicieron muchos fraccionamientos en la costa de Rocha.
—¿Está pensando su administración en echarle mano a esos terrenos para enajenarlos y obtener recursos frescos que permitan atender las deudas que mantiene la comuna?
—Lo estamos pensando. El problema es que los contribuyentes son anónimos. Nosotros tenemos un número de padrón, pero llegar al dueño a través de ese número en muchos casos es muy difícil. Y en otros nos ha resultado imposible.
—¿La ley no les permite expropiar un predio por el que nadie ha pagado durante décadas?
—Sí, claro. Pero hay que expropiar, y no es tan fácil. Porque para expropiar hay que hacer un juicio. Y para hacer un juicio hay que saber a quién le va a hacer uno el juicio. Y nosotros no sabemos, en la mayor parte de los casos, quién es el propietario de ese padrón. Se nos hace muy difícil llegar a identificar al moroso.
—¿Pero es el camino que van a recorrer?
—Es el camino que, en silencio, ya estamos recorriendo. Ya estamos iniciando los primeros juicios de expropiación. Y en otros casos, en los que hay fraccionamientos de 500 lotes donde 50 están pagando, estamos asociándonos con los propietarios que pagan y que tienen planes para expandirse, porque nos interesa plantear juntos los juicios de expropiación.
—¿Cuántos juicios han iniciado?
—Estamos planteando diez juicios de expropiación por semana, lo que no es poco. Y no podemos ir más rápido.
—¿Por qué?
—Porque si metemos más de diez juicios por semana el juzgado colapsa. Y no nos podemos dar ese lujo.
—¿Y cuántos padrones están en esa situación irregular?
—Todos los padrones de la costa de Rocha, exceptuando los de aquellos balnearios ya constituidos, como La Paloma, o Costa Azul. Hoy se da la paradoja de que si alguien viene a Rocha con ganas de invertir en la franja costera, no hay tierras para hacerlo.
—Y si no se toman en cuenta esos terrenos de propietarios desconocidos, ¿cuál es la morosidad real por Contribución Inmobiliaria en el departamento?
—Anda en un 50%.
—De todos modos, es una morosidad muy elevada. ¿Ha considerado, como otras intendencias, llamar a bancos interesados en comprar la cartera de morosos de la Intendencia de Rocha y en ejecutar a quienes se encuentren en falta?
—Sí, porque nos permitiría reforzar nuestra gestión de cobro. El que pensara en no pagar sabría a qué se expone, porque por fin tendríamos un instrumento de presión, que desalentaría al que no quisiera pagar. Porque al que no paga, la UTE le corta la luz, Antel le corta el teléfono, la OSE le corta el agua, ¿y yo qué le hago? No puedo hacerle nada. Y por eso la cultura de no pagar los impuestos municipales está tan extendida.
—¿Usted cree que bajando la morosidad y vendiendo los predios que se pueda expropiar va a estar en condiciones de pagar las deudas que la Intendencia mantiene con sus empleados, con el Estado y con los proveedores?
—No. Con eso no alcanza. Vamos a depender de que el país se reactive. Y sabemos que estamos en un pozo del que no va a ser fácil salir.
—El problema es, por ejemplo, si los funcionarios de la Intendencia de Rocha pueden esperar a que el país se reactive para cobrar lo que se les debe. A la fecha se les adeudan 66 millones de pesos de salarios, 8 millones de pesos de aguinaldo y 5 millones de pesos de prima por presentismo. Y si hay que esperar la reactivación para comenzar a saldar esa deuda, todo indica que el monto de lo adeudado va a crecer todavía bastante más. ¿Qué les dice usted a esos trabajadores?
—Que yo tengo dos alternativas. O espero a que la tormenta pase para poder saldar esa deuda o reduzco la plantilla de funcionarios, porque no tiene el departamento posibilidades de dar trabajo a los 2 mil trabajadores que hoy tenemos en la Intendencia.
—¿Cuántos empleados le sobran a la Intendencia de Rocha?
—Entre 700 y 800. ¿Pero qué quieren que haga con esa gente? ¿Que la despida? Porque despedir a una persona en Rocha significa empujarla a una situación tremenda, porque acá no hay trabajo para nadie. El que se queda sin trabajo, se empieza a morir.
—¿Y no es más honesto, desde el punto de vista administrativo, sincerar la situación y tener a 1.200 funcionarios en lugar de a 2 mil, pero sabiendo que uno tiene los recursos para pagarle el sueldo a esos 1.200?
—Pero es que yo ni siquiera puedo tener la certeza de disponer del dinero para pagarle el sueldo a esos 1.200 funcionarios. Porque si yo no recaudo lo que tengo que recaudar, no le puedo pagar a 2 mil, pero tampoco a mil.
—Lo que no queda claro es cuál es la opción.
—Nosotros hemos optado por seguir con todos los funcionarios, enfrentando todos juntos las dificultades que ahora tenemos.
—Desde el punto de vista administrativo no parece lo más aconsejable, porque usted tiene una deuda muy pesada y, de esa forma, no hace más que seguirla ampliando mensualmente.
—Es cierto. Pero yo no soy únicamente un administrador. Soy también un gobernante municipal. ¿Y entonces qué hago? Los saco de la Intendencia, ¿y dónde los pongo?
—Usted tiene claro que no todos piensan como usted.
—Lo tengo perfectamente claro. Es más, sé que hay gente que juzga peyorativamente este discurso, y que lo descalifica. Lo que le pido a los que me descalifican es que saquen cuentas, y me digan cuánto le va a costar a Rocha desemplear a 700 u 800 personas. ¿Ustedes saben el costo social que tiene eso?
—¿Pero no tiene un costo social el mantener a 2 mil funcionarios sin tener los recursos para pagarles el sueldo?
—No, porque aunque yo no les pague el sueldo esos empleados municipales siguen siendo los privilegiados de Rocha.
—¿Privilegiados?
—Sí. Son privilegiados frente a los muchos rochenses que no tiene trabajo.
—Usted los llama “privilegiados”. Pero, ¿de qué viven?
—Viven de la Intendencia. Tienen el expendio municipal, se les paga la luz, tienen sociedad médica y otras cosas más. Viven con dificultades, pero mucho mejor que los que no tienen empleo. Y yo creo que eso es lo que ha transformado en sostenible esta situación. Porque en el fondo prefieren tener un empleo en estas condiciones que ser condenados al hambre. Porque el que se queda sin trabajo hoy, no consigue más nada.
—¿Y el sindicato de trabajadores municipales de Rocha lo entiende así?
—Yo creo que sí. El problema es que detrás de todo esto hay una operación política muy bien orquestada.
—¿Por quién?
—Por los sectores de oposición.
—¿Puede ser más específico?
—Sí. Hablo de una ofensiva de los colorados, de los blancos que no son de mi sector, y de los frentistas.
—¿Una ofensiva solamente departamental o también nacional?
—Yo creo que es una ofensiva departamental y nacional.
—¿Incluso de la dirigencia nacional de su propio partido?
—Sí.
—¿Y a qué atribuye esa ofensiva?
—A que los partidos tradicionales no me perdonan que en el balotaje de 1999 yo haya votado a Tabaré Vázquez. Y tratan de que ese “mal ejemplo” no prospere.
—¿De qué forma?
—Asegurándose de que yo fracase y de que pague el precio de mi “osadía”. Porque ellos ya están pensando en las próximas elecciones. Y lo que quieren es que mi actitud no tenga imitadores.
—¿Y quién está detrás de esa ofensiva en su contra?
—Yo sostengo que soy víctima de una ofensiva que lidera y organiza el Foro Batllista a nivel nacional, y que en el departamento cuenta con el apoyo de los sectores que fueron socios del Foro Batllista en la anterior administración municipal.
—¿Se refiere al Herrerismo?
—Sí.
—¿Por qué querría el Foro Batllista liderar una operación política en su contra?
—Porque ya todos sabemos de qué manera opera el Foro Batllista. Ellos hacen su campaña electoral desacreditando al Frente Amplio. Y a mí me presentan como un aliado del Frente Amplio y, viéndome vulnerable por la situación de la Intendencia, me atacan.
—¿Para qué?
—Para que en la próxima elección a ningún dirigente de un partido tradicional se le ocurra desobedecer al sistema. Eso es lo que buscan. Y por eso me condenan. ¿Saben algo? La gente no ha llegado a entender que los partidos tradicionales ya no son tales. Son simples sublemas de un único partido, un partido conservador, que enfrenta a la otra opción, la que plantea la izquierda.
—Usted dice que los partidos tradicionales le condenan por haber apoyado en noviembre de 1999 al candidato de la izquierda. ¿Le ha retribuido esa izquierda a nivel departamental apoyándole frente a la ofensiva que usted dice soportar de parte de blancos y colorados?
—La verdad que no. Son esas incoherencias que uno no llega a comprender. Porque uno esperaría otra actitud, pero ve que el Frente Amplio en Rocha se sube al carro del Foro Batllista y del Herrerismo. Y cuesta entenderlo, sinceramente.
—¿Y hasta dónde cree que van a intentar llegar con esa operación política que, según usted denuncia, existe en su contra?
—Y... van a intentar sacarme del medio, que no termine el mandato. Hace dos años que lo están intentando. Y van a seguir.
—¿Ha pensado en algún momento en renunciar?
—No. Es más, les he aclarado que no pienso renunciar. Y pese a los continuos hostigamientos y embates, no creo que me puedan sacar. No creo.
FF.AA.| “Muchos estamos pensando que ya no tienen razón de ser”
Yo creo que los ejércitos enla América Latina ya fueron”Por qué llevó tanto tiempo obtener la autorización para instalar en el departamento la planta industrializadora de anchoíta que, según usted, representa más de quinientos puestos de trabajo para Rocha?
—Es difícil saberlo. Nosotros estuvimos dos años luchando para que ese proyecto se volviera realidad. Y bastó una reunión con el presidente (Jorge) Batlle para que se firmara todo.
—¿Y qué revela esa?
—Que hay muchas cosas de las que el gobierno nacional está distante, y que con un poco de voluntad política se pueden solucionar. La planta de anchoíta es un buen ejemplo de que, cuando se quiere, se puede.
—¿Tienen otros proyectos de reactivación que dependan de la voluntad política del gobierno para hacerse realidad?
—Por lo pronto, en este momento estamos intentando desarrollar el paso de frontera del Chuy. Es un paso de frontera que va a estar del lado uruguayo y que tenemos que hacerlo funcionar.
—¿Qué falta?
—La voluntad política. Nosotros estamos proponiendo correr ese paso de frontera hacia dentro de nuestro territorio e instalar allí una especie de zona franca que nos permita mejorar nuestra competitividad regional. Porque hoy, si alguien viene con dinero para invertir en la zona, invierte en Brasil. Y nosotros necesitamos que la gente invierta en Rocha.
—El ex presidente Luis Alberto Lacalle impulsa un llamado a interesados en explotar turísticamente el Parque de Santa Teresa como forma de crear un polo de desarrollo y trabajo en esa zona del departamento de Rocha. ¿Está de acuerdo con la iniciativa?
—Es un tema muy discutible y que sensibiliza mucho a la gente de Rocha.
—Pero el departamento necesita imperiosamente inversiones. ¿Cree que hay margen para sensibilidades de ese tipo?
—Lo que creo es que no hay privados interesados en explotar hoy en día el Parque de Santa Teresa. Y también creo que, a la hora de dar en concesión, si hay algo que funciona bien en el Uruguay, eso es el Parque de Santa Teresa. Y si de privatizar o tercerizar se trata, está el resto de la costa de Rocha a disposición para atraer a los privados. Pero no el Parque de Santa Teresa, que funciona bien. Es un ejemplo.
—Lo administran y manejan los militares.
—Sí. Y yo he propuesto muchas veces darle las áreas de reserva a las Fuerzas Armadas, porque han demostrado que lo hacen bien. En un momento en el que muchos estamos pensando que las Fuerzas Armadas en este país ya no tienen razón de ser, porque le cuestan muy caras al país, una de las funciones que pueden asumir puede ser esa. Cuidar áreas de reserva.
—¿Y usted cree que las Fuerzas Armadas ya no tienen razón de ser en el Uruguay?
—¿Y para qué? ¿Con quién vamos a pelear nosotros? Yo creo que los ejércitos en América Latina ya fueron.aclaracionesEl sueldo, el campo y los asesores que no estánn
—Los funcionarios del municipio de Rocha no cobran su salario desde hace varios meses. ¿Usted sí?
—No, yo tampoco
—¿Desde cuándo?
—Desde el 1° de agosto.
—¿Y cómo vive?
—Bueno... yo además de intendente soy productor agropecuario. Ustedes me podrán preguntar nuevamente cómo vivo, porque la situación del sector agropecuario tampoco es muy floreciente que digamos, pero la verdad es que por lo menos se trata de una actividad que me permite seguir adelante.
—¿Los asesores de la Intendencia cobran?
—Yo suspendí todos los cargos de asesoría.
—¿En estos momentos no queda nadie en esa función?—No, no queda nadie. Y tampoco cubrimos los cargos de dirección de la Intendencia con gente de confianza. Pusimos en ellos a funcionarios de carrera.
El balotaje:“yo no me arrepiento de nada”
—Después de que usted apoyó la candidatura presidencial de Tabaré Vázquez en el balotaje de 1999, desoyendo las directivas de su propio partido, hay quienes comenzaron a poner en duda su vínculo con el Partido Nacional. ¿Usted se sigue sintiendo nacionalista?
—Sí.
—¿Y se sigue sintiendo representado por el Partido Nacional?—Sí, sin duda. Me siento comprometido con el partido y con la necesidad de renovarlo, de volverlo a sus raíces nacionalistas. Porque el Partido Nacional es el único partido nuestro. Los demás responden, todos ellos, a corrientes universalistas.
—También el Encuentro Progresista y el Frente Amplio, a cuyo candidato usted apoyó en el balotaje de noviembre de 1999.
—Sí, lo acepto.
—¿Volvería a votar como en aquel balotaje o es un paso que no daría nuevamente?
—Si las circunstancias fueran las mismas, volvería a votar de la misma manera que en aquella oportunidad. No me arrepiento de nada.
Las viejas banderas y el futuro del partido
—A la hora de reclamar ayuda para paliar la crisis de su departamento, ¿qué respuesta encontró en las autoridades del Partido Nacional?
—El partido ha sido muy livianito en la defensa de nuestras causas. Y pienso que eso se debe a que en el partido hay como un cierto miedo a los intendentes blancos.
—¿Miedo?
—Sí, miedo.
—¿Por qué?
—Porque temen que los intendentes adquieran una proyección nacional que complique los planes de los dirigentes que hoy lideran el partido. ¿O ustedes creen que esos dirigentes no saben que fueron los intendentes blancos los que en las municipales recuperaron los votos que el Partido Nacional perdió en la elección nacional de octubre de 1999?
—¿Tiene posibilidades el Partido Nacional de ser una opción real de poder en las elecciones de 2004?
—Las tiene si se da a sí mismo una discusión interna para determinar con qué propuesta programática va a comparecer a esa elección. Lo primero que hay que definir es al servicio de qué y de quiénes va a estar el Partido Nacional en el futuro. ¿O vamos a dejar que el Frente Amplio siga creciendo a partir de levantar las banderas históricas del Partido Nacional?
—¿Tiene el Partido Nacional candidatos que puedan levantar esas banderas que usted reivindica?
—Yo creo que sí. Pero también llamo la atención acerca de que, con el espectro de candidatos que presentamos en 1999, nos fue muy mal. Y para la gente puede sonar como una falta de coherencia que los mismos que se comprometieron con el modelo económico vigente sean los que levanten luego las viejas banderas del partido.
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