LAS PIEDRAS I El intendente canario tomó la decisión para "poner orden" y nombrar a Fernando Alvez como director del circo hípico
Hackenbruch intervino el hipódromo
El robo de una caja fuerte y presuntas irregularidades en la gestión de recursos motivaron la decisión de la comuna
Las Piedras I E.Barreneche
En las próximas horas, el intendente Tabaré Hackenbruch intentará efectivizar la intervención del Hipódromo de las Piedras y nombrar a nuevos directivos de ese circo con el objetivo de mejorar la gestión del mismo, afirmaron a El País fuentes municipales.
Según los informantes, la resolución de Hackenbruch -que fue firmada la semana pasada - nombraría a Fernando Alvez, actual sub director del Turismo del municipio, como el interventor del Hipódromo de Las Piedras.
La decisión del jefe comunal, según las fuentes, procura ordenar la situación del escenario pedrense, tras el robo de una caja fuerte ocurrida meses atrás; la existencia de presuntas irregularidades en la gestión de los recursos municipales manejadas en el ambiente turfístico y la aplicación de un reglamento que permite que un caballo ganador en una carrera vuelva a correr con sus mismos rivales 15 días después aunque se le coloca unas pesas.
"Se han escuchado acusaciones que hay malos manejos de los dineros en este hipódromo. Hay indicios de cosas raras. A los compositores (cuidadores) no se les mide con la misma vara. Si uno tiene muchos caballos, se le trata de una manera y si tiene pocos, de otra", dijo el compositor Omar Martínez (56).
Martínez entrena el potrillo "Marloquino", que está suspendido por mala perfomance.
"Cuando el hipódromo de Las Piedras pasó por momentos florecientes, los premios eran bajos. No se vio la plata en esos años. Ahora el juego también es elevado y tampoco eso se refleja en los premios", dijo.
De todas formas, Martínez advirtió que preferiría que el escenario pedrense continúe bajo la órbita de la Intendencia de Canelones.
"Es el único hipódromo que nos da de comer. Hay que seguir apoyándolo", dijo, reconociendo el esfuerzo de Hackenbruch de mantenerlo abierto desde 1985.
Alejandra Guichón (37) es la única mujer cuidadora de caballos del Hipódromo de Las Piedras.
Sostuvo que al intendente Hackenbruch "habría que hacerle un monumento" por haber mantenido abierto el circo canario en estos años, "pese a todos los problemas que le acarreó esa decisión".
Según Guichón, al cerrarse el Hipódromo de Maroñas hace cinco años, Hackenbruch "mantuvo las fuentes de trabajo" de todas aquellas personas que viven de la actividad turfística.
Pese a sus bondades y aspectos negativos, ese escenario permitió que "medio Las Piedras" continúe percibiendo ingresos de la actividad turfística, dijo Guichón.
La necesidad de los cambios en el hipódromo surgió en los distintos "acuerdos" (reuniones) realizados entre el jefe comunal y sus colaboradores directos donde se mencionó el elevado déficit del hipódromo. Para la oposición el mismo supera los 600 mil dólares por año.
PRIVATIZACION.
Con la instrumentación de estas medidas administrativas, Hackenbruch pretende ordenar la gestión del hipódromo antes de venderlo a una de las cuatro empresas que manifestaron su interés de adquirirlo. Dos de estas firmas son uruguayas, una argentina y otra norteamericana
El jefe comunal debe privatizar el escenario pedrense antes de que reabra el Hipódromo Maroñas, hecho que fue anunciado para enero del próximo año.
Un funcionario municipal, que prefirió mantenerse en el anonimato, dijo que "hay mucha gente que est de acuerdo con la privatización del Hipódromo de Las Piedras. Nos deben dos meses de sueldo y aún no nos pagaron el aguinaldo".
La fuente dijo que hay trabajadores que no cobraron 16 "reuniones" (jornadas de carreras realizadas en los últimos dos meses) y advirtió que ese es su único ingreso. Las autoridades municipales del hipódromo pagan 250 pesos por "reunión".
Actualmente, el Hipódromo de las Piedras cuenta con unos 96 trabajadores, de los cuales 50 dependen de la Intendencia de Canelones mientras que los restantes cobran por "reunión".
Cuatro mil personas pendientes
Cerca de 4.000 trabajadores dependen, directa o indirectamente, de la actividad del Hipódromo de Las Piedras.
Unos 1.200 cuidadores de caballos, jockeys, peones, veterinarios y talabarteros y fleteros, entre otros, están pendiente de la apertura de las gateras cada fin de semana.
Miguel Melo es un cuidador de caballos oriundo de Durazno. Tiene 52 años y hace 30 que vive del turf. Llega de su ciudad natal unos días antes de la carrera para entrenar a "Ballantine", un potrillo que aún no tuvo mucha suerte. "Todavía es muy nuevo", advirtió Melo.
El cuidador duerme en el mismo hipódromo. Su día comienza muy temprano, aún es de noche. Limpia la "cama" de "Ballantine", lava el animal y a las 7.30 horas y lo varea. Luego lo lleva a la piscina. Su trabajo continua en la tarde con otros cuidados al equino. Gana unos 300 pesos por semana por esas tareas.
INUSUAL.
Alejandra Guichón (37) no tuvo opción: el padre de su abuelo, su padre, sus hermanos y otros familiares viven del turf. Es algo que ella lleva en la sangre.
Su stud está ubicado a seis cuadras del Hipódromo de Las Piedras. Guichón cobra 3.000 pesos mensuales por cuidar cada caballo. Ese precio incluye el lugar donde el animal duerme, mantenimiento de herraduras, alimentación, pago de peones y otros gastos del stud.
"Es un trabajo bastante ingrato. Se gana poco y no hay días libres. Los caballos necesitan estar bien atendidos", dijo.
Jorge Correa es un peón. Tiene 20 años. Su día laboral comienza a las 6 de la mañana. Coloca el bozal a "Esbelto", un potrillo que corrió ayer y ganó en la categoría de "Perdedores". Lo ata, le limpia la cama, lo cepilla y lo lava. Luego lleva al equino a la cancha (pista) para que el jockey lo varee. Con este entrenamiento, el caballo adquiere resistencia y buena musculación.
Correa no se separa de "Esbelto" durante ocho horas por día. Por ese trabajo, gana $ 2.400 mensuales.
En Las Piedras, la actividad de juego supera los seis millones de dólares anuales. Los premios por carrera ganada ronda los 7 mil pesos.
Rara vez la posesión de un caballo otorga ganancias a sus propietarios en Uruguay.
Cualquier modesto caballo de carrera cuesta unos 1.000 dólares.
Cada tanto surge un fenómeno como "Palique", del stud "Perucho". Este animal corrió nueve carreras y ganó ocho. En la que debutó, salió segundo. Con ese curriculum, enseguida fue llevado a Estados Unidos.
Por él pagaron 65 mil dólares. El caso de "Palique" fue algo absolutamente inusual en el turf uruguayo.
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