Un progreso imprevisible

El tiempo en el ser humano

DURANTE SIGLOS la medicina, la biología, y también la filosofía han supuesto que lo que hacemos es más importante que a qué hora lo hacemos. Se considera que un ser humano es la misma persona a las 4 de la mañana que a las 4 de la tarde. La realidad es un poco diferente. Según los últimos descubrimientos, somos diferentes a diferentes horas del día y el tiempo es una dimensión que está incluida en el diseño del cuerpo humano. Todas las especies, los humanos, las aves, las plantas, los hongos, hasta los seres unicelulares tienen relojes circadianos (del latín: alrededor del sol) que controlan las funciones biológicas.

UN RELOJ INTERNO. Esta realidad se aprecia notoriamente en medicina. En los humanos la hora más frecuente de muertes postquirúrgicas es la 1.00 a.m. Las úlceras pépticas se encienden a las 2.00 a.m., a las 3.00 a.m. la presión sanguínea está en su valor mínimo, a las 4.00 a.m. los ataques de asma están en el punto más grave, y en las horas de la mañana, cuando la presión sanguínea sube para enfrentar el día, es cuando ocurren la mayoría de los ataques al corazón. La artritis reumatoidea mejora a lo largo del día, la osteoporosis empeora, y el alcohol es menos tóxico cerca de las 5.00 p.m.

En 1729 un astrónomo, Jean Jacques d'Ortous de Mairan, registró sus observaciones y conclusiones al dejar sus plantas heliótropas en la oscuridad y descubrir que sus hojas seguían abriéndose y cerrándose regularmente como si hubiera habido luz del sol. Dedujo que no se abrían como respuesta al estímulo del sol, como se creía hasta entonces, sino que estaban reguladas por algún tipo de reloj interno. Desde esa fecha no se avanzó mucho en el tema, pero en 1972 algunos biólogos descubrieron un reloj central en el cerebro, una zona pequeña y primitiva. Con una pieza anatómica en mano el campo de la cronobiología, o sea el estudio de los ritmos circadianos, ocupa a muchos investigadores en las ciencias de la vida tales como genética, psiquiatría, farmacología y en el cuidado de animales. Estos creen que el tiempo es un elemento constituyente de la vida y que entenderlo así es una llave que abre muchas puertas.

En la década de los '90, después de varios años sin muchos progresos, el mecanismo se comenzó a entrever. El reloj biológico es como un reloj de agua en el que un recipiente se va llenando. Cuando se completa se vuelca recomenzando el ciclo. Los relojes genéticos construyen proteínas que comienzan a acumularse hasta bloquear el gen que las produce y allí el ciclo se reinicia.

DOSIFICACION DE MEDICAMENTOS. El tiempo es invisible y gratuito. No puede ser embotellado ni patentado. Las compañías farmacéuticas no se han interesado en él y aún hoy son pocos los doctores que lo consideran. Pero en la década de los '80 comenzaron a aparecer evidencias que sugieren que el tiempo es un factor importante en el tratamiento de enfermedades. En 1985 un oncólogo americano, William Hrushskey, publicó un artículo en la revista Science en el que informaba sobre lo que ocurría cuando alteraba el horario y ritmo de administración de la quimioterapia en 31 mujeres con cáncer de ovario.

Hrushkey pensaba que si las células del organismo seguían un ciclo con momentos de crecimiento más rápido y otros más lentos, también la tolerancia a la quimioterapia debía fluctuar, como también lo haría la sensibilidad de las células cancerosas. En su prueba el Dr. Hrushkey dividió a esas mujeres en dos grupos. Cada grupo recibió las mismas dos drogas standard para cáncer, pero diferenció los horarios en los que las administró. Un programa era opuesto al otro. Encontró que en un grupo las mujeres tuvieron menos efectos secundarios que en el otro con menores retrasos en el tratamiento. Hubo menos pérdida de cabello, menos lesión en los nervios, menos daño a los riñones, menos hemorragias, menos transfusiones. Toda la toxicidad de las drogas había sido disminuída marcadamente según la hora del día en que se administraba la droga.

Al mismo tiempo en Francia otro médico, Francis Levi, empezó a usar la cronoterapia para tratar pacientes de cáncer de cólon. En el hospital Paul Brousse, al sur de París, donde trabaja, así como sus colaboradores en más de 30 clínicas localizadas en diferentes regiones de Europa, aplican hoy rutinariamente a sus enfermos de cáncer de cólon una bomba (del tamaño de tres discos compactos) conectados a una vena que permite el ingreso del medicamento según un programa previsto para que la droga aumente o disminuya a lo largo del día. En 1999 el Dr. Levi y sus colaboradores publicaron un informe que incluía los resultados de la aplicación de las bombas en 90 pacientes de las diferentes clínicas. Los investigadores comunicaron que podían aumentar la dosis de la droga más allá de lo que el cuerpo normalmente tolera en un régimen común. Obtuvieron un aumento de aproximadamente tres veces en la cantidad de casos cuyos tumores disminuyeron a la mitad o más. Todos los efectos secundarios se reducen con la cronoterapia, dijo el Dr. Levi, y eso a pesar de que la dosis fue superior en un 40%.

TAMBIEN EL ASMA. La dosis y el horario de administración son importantes para los enfermos de asma. En su mayoría, los enfermos sufren más durante la noche, posiblemente porque el cortisol, el desinflamatorio natural del cuerpo humano, está en su concentración más baja. Los investigadores insisten en que una dosis de medicamentos para el asma tomada a las 8.00 p.m. o a las 8.00 a.m. no tiene el mismo resultado que a las 3.00 p.m., hora en la cual es mucho más probable que sea realmente efectivo. A esa hora el medicamento llega a las células afectadas cuando más lo necesitan.

La presión sanguínea cumple también un ciclo claramente circadiano. Aumenta en la mañana y disminuye en la madrugada. Un doctor en la Universidad de Connecticut notó que administrando un medicamento en forma regular, sólo lograba que en la noche la presión bajara mucho pero no la reducía lo suficiente en la mañana que es la hora de mayor peligro. Ahora hay en el mercado dos drogas con tiempo demorado. Se toman antes de irse a dormir, pero comienzan a hacer efecto poco antes que el paciente despierte. Son los primeros medicamentos que se elaboraron en función de los ciclos circadianos.

El tratamiento de la presión sanguínea y el de cáncer con cronoterapia pueden ser sólo el comienzo. Muchos tipos de inflamaciones, dolores, artritis y otras enfermedades parecen seguir ciclos diarios. Lo harían también algunas enfermedades psíquicas.

LA DEPRESION. Desde 1957, Carlos B., entonces estudiante universitario, sufría una serie de depresiones profundas, que lo inhabilitaban para trabajar. Estaba en lo peor en las horas de la mañana y mejoraba un poco a lo largo del día. Ni la terapia psicológica ni las drogas mejoraban su estado. Hasta que oyó hablar del Dr. Thomas Wehr y fue a atenderse con él.

El Dr. Wehr, además de psiquiatra practicante, es jefe del departamento de ritmos biológicos en el Instituto Nacional Americano de Salud Mental. El hecho de que la intensidad de la depresión de Carlos B. variara a lo largo del día sugería que un ritmo circadiano estaba en marcha. El Dr. Wehr había estado manipulando el sueño de sus pacientes con la intención de desplazar dichos ciclos hacia los períodos mejores con la intención de liberarlos de la depresión. "No es sólo la cantidad de horas que un paciente duerme lo que afecta su estado de ánimo, sino el horario en que duerme", dice el Dr. Wehr "Estar despierto durante las últimas horas de la noche tiene un efecto antidepresivo".

El problema es que todos necesitan dormir, y una siesta en la mañana puede traer la depresión de vuelta. El tratamiento sugerido es que después de una noche sin dormir, el paciente se acueste a las 5.00 de la tarde y duerma hasta las 12, así otra vez se encuentra despierto en las últimas horas de la noche. En los días posteriores va corriendo la hora de acostarse hasta que retoma su ciclo normal, a menudo notoriamente mejorado. Carlos B. fue sometido a ese tratamiento y al tercer intento funcionó. El doctor Wehr dice que el efecto puede no ser duradero, pero Carlos B. se siente mejor, ya que aunque teme que le vuelva la depresión, ahora tiene una herramienta para combatirla.

La cronoterapia, por ser una ciencia incipiente, carece de fundamentos teóricos para explicar el fenómeno observado con la depresión. Se supone que al estar despierto se altera la producción de ciertas hormonas asociadas con la tiroides. Es un truco por medio del cual se hace funcionar al cuerpo como su propia farmacia.

Los investigadores no concluyen de estas experiencias que la manipulación del sueño sea la cura de la depresión, ni que deben erradicarse las drogas. Al contrario, la técnica funciona en armonía con drogas, para que el efecto se mantenga. Tampoco consideran que cambiar los horarios de administración de drogas sea una cura para el cáncer. Lo que se deduce es que el nuevo siglo comienza con una visión diferente de cómo están constituidos los seres vivos. Lo fundamental de la cronobiología no está ahora en sus aplicaciones, sino en el aporte a la concepción de los seres vivos, con una organización temporal que hasta ahora ha sido ignorada. Al comenzar a incluir dicha variable los humanos y todos los seres vivos se vuelven cuatridimensionales. *

(Extractado de The Economist; derechos exclusivos de El País). Traducción y síntesis de Patricia Linn